Orgía sonora
Resido en una zona con varios hospitales próximos.
Cuando era niño captaban mi atención señales tales como: "prohibido hacer uso de señales acústicas"y "silencio hospital".
Recuerdo a mi padre explicándo el significado de los términos. Ahora no las veo, las señales, ahora hay una competición no declarada entre ambulancias y a su vez entre éstas y la policía por ver quién emite más decibelios. Con un par.
Los de protección civil (¿?), no se quedan atrás; sus escandalosos vehículos lo son a dos sentidos: vista y oido. El decorador buscaba la calma civil, no la propaganda.
El personal responsable de las emisiones acústicas contaminante está elegido entre lo mejor de lo más granado de los discretos.
Toda esta zarabanda madrileña, ¡no se la pierdan!, está acompañada por las señales lumínicas correspondientes, ¡será por luces!, aderezada por las emitidas por el SELUR, que para que notemos su existencia, ya que no por la limpieza, nos deleitan a toda hora con sus destellos.
Así sabemos en qué se tira el dinero de los impuestos.
Hay estudios que demuestran que cada día estamos más sordos. Es mi caso también. Lo que no sé es si hay alguno sobre la influencia de los destellos (y su exceso) en la contracción pupilar, en la acomodación visual, y en el buen humor.
El buen gusto es otra cosa.
Cuando era niño captaban mi atención señales tales como: "prohibido hacer uso de señales acústicas"y "silencio hospital".
Recuerdo a mi padre explicándo el significado de los términos. Ahora no las veo, las señales, ahora hay una competición no declarada entre ambulancias y a su vez entre éstas y la policía por ver quién emite más decibelios. Con un par.
Los de protección civil (¿?), no se quedan atrás; sus escandalosos vehículos lo son a dos sentidos: vista y oido. El decorador buscaba la calma civil, no la propaganda.
El personal responsable de las emisiones acústicas contaminante está elegido entre lo mejor de lo más granado de los discretos.
Toda esta zarabanda madrileña, ¡no se la pierdan!, está acompañada por las señales lumínicas correspondientes, ¡será por luces!, aderezada por las emitidas por el SELUR, que para que notemos su existencia, ya que no por la limpieza, nos deleitan a toda hora con sus destellos.
Así sabemos en qué se tira el dinero de los impuestos.
Hay estudios que demuestran que cada día estamos más sordos. Es mi caso también. Lo que no sé es si hay alguno sobre la influencia de los destellos (y su exceso) en la contracción pupilar, en la acomodación visual, y en el buen humor.
El buen gusto es otra cosa.
