Paseando
Madrid se asemeja a Sarajevo en los tiempos aquellos de "bombardeos humanitarios". Entristece comprobar que el Ayuntamiento (¿todos nosotros?), al igual que los yanquis en Irak, destruye a mansalva para "reconstruir la ciudad". De la utilidad que tengan sus megaproyectos dan fe ellos mismos, faltaría más.
Paseando, se puede comprobar que los dislates no cesan; tal parece que hay que realizar cosas, independientemente de si son útiles, apropiadas para el emplazamiento elegido, o si van a suponer alguna mejora para los ciudadanos. No importa que, sin cumplir ninguno de los criterios señalados, perjudiquen manifiestamente a la circulación, a los peatones, a los vehículos.
Dos ejemplos de lo escrito:
Observo como se coloca un panel publicitario, por parte de la empresa concesionaria de esos menesteres, de tal forma que se oculta la visión de, ¡un semáforo!, en una calle muy transitada.
¿Controla acaso el Ayuntamiento su correcta ubicación?. No.
En otra calle, cuya calzada mide ocho metros de anchura, encontramos: un carril bus (2 metros), la fila de vehículos aparcados en línea (1,8 metros), el resto está habitualmente ocupado por un carril de circulación y otro de doble fila intermitente. El carril de circulación habitual, serpentea entre los vehículos particulares y de reparto que pueblan la doble fila en ambos lados de la calzada. Frecuentemente se producen taponamientos cuando un vehículo no puede sortear, debido a su anchura, los obstáculos que encuentra.
A lo largo de la calle cuya longitud le permite sobrepasar el 150 en su numeración se encuentran situados un total de cinco centros escolares, lo que añade, a determinadas horas, la dificultad añadida de la llegada-salida de los alumnos y la concentración de autobuses de rutas y padres motorizados transporta-pupilos.
Digamos que es una calle, una más, con circulación caótica a ciertas horas.
¿Solución del Ayuntamiento?: colocar la aleta de tiburón para aislar el carril-bus.
¿Cree el Concejal de Tráfico, como se llame, que los padres dejarán de parar ante el colegio de sus hijos?, ¿acaso imagina que el camión que provee al supermercado, va a dejar de hacerlo?,¿que la furgoneta que reparte, (periódicos, clavos, tabaco, harina, muebles....) a los comercios de la calle va a dejar de parar en la puerta de los mismos?.
Además de costoso, producirá un efecto contrario al pretendido, a no ser que se persiga destruir el comercio de una calle viva y hacer desaparecer a un montón de autónomos, dado que las barreras físicas contribuyen al aislamiento y son un peligro añadido para los peatones que cruzan por sitio indebido. Incluidos los escolares.
Resumiendo: empeorará la circulación, ocasionando más atascos. Causará mayor número de accidentes. Perjudicará la sociabilidad de los ciudadanos. Gasto inútil de los escasos recursos de los madrileños.
¡Excelente criterio!.
Paseando, se puede comprobar que los dislates no cesan; tal parece que hay que realizar cosas, independientemente de si son útiles, apropiadas para el emplazamiento elegido, o si van a suponer alguna mejora para los ciudadanos. No importa que, sin cumplir ninguno de los criterios señalados, perjudiquen manifiestamente a la circulación, a los peatones, a los vehículos.
Dos ejemplos de lo escrito:
Observo como se coloca un panel publicitario, por parte de la empresa concesionaria de esos menesteres, de tal forma que se oculta la visión de, ¡un semáforo!, en una calle muy transitada.
¿Controla acaso el Ayuntamiento su correcta ubicación?. No.
En otra calle, cuya calzada mide ocho metros de anchura, encontramos: un carril bus (2 metros), la fila de vehículos aparcados en línea (1,8 metros), el resto está habitualmente ocupado por un carril de circulación y otro de doble fila intermitente. El carril de circulación habitual, serpentea entre los vehículos particulares y de reparto que pueblan la doble fila en ambos lados de la calzada. Frecuentemente se producen taponamientos cuando un vehículo no puede sortear, debido a su anchura, los obstáculos que encuentra.
A lo largo de la calle cuya longitud le permite sobrepasar el 150 en su numeración se encuentran situados un total de cinco centros escolares, lo que añade, a determinadas horas, la dificultad añadida de la llegada-salida de los alumnos y la concentración de autobuses de rutas y padres motorizados transporta-pupilos.
Digamos que es una calle, una más, con circulación caótica a ciertas horas.
¿Solución del Ayuntamiento?: colocar la aleta de tiburón para aislar el carril-bus.
¿Cree el Concejal de Tráfico, como se llame, que los padres dejarán de parar ante el colegio de sus hijos?, ¿acaso imagina que el camión que provee al supermercado, va a dejar de hacerlo?,¿que la furgoneta que reparte, (periódicos, clavos, tabaco, harina, muebles....) a los comercios de la calle va a dejar de parar en la puerta de los mismos?.
Además de costoso, producirá un efecto contrario al pretendido, a no ser que se persiga destruir el comercio de una calle viva y hacer desaparecer a un montón de autónomos, dado que las barreras físicas contribuyen al aislamiento y son un peligro añadido para los peatones que cruzan por sitio indebido. Incluidos los escolares.
Resumiendo: empeorará la circulación, ocasionando más atascos. Causará mayor número de accidentes. Perjudicará la sociabilidad de los ciudadanos. Gasto inútil de los escasos recursos de los madrileños.
¡Excelente criterio!.
